Vivir en Teherán

Publicado por: Néstor Zambrano   
30 Octubre,
2009

Teherán es una ciudad que sorprende cuando uno arriba… bueno, por lo menos me sorprendió a mi, que aunque ya tenía mucha información sobre el país, no tenía mucha sobre la ciudad. Se trata de una metrópolis de alrededor de 10 millones de habitantes con una increíble actividad cultural y comercial. Cuenta con una extraordinaria red de autopistas, avenidas bellísimas y unos parques magníficos, es impecablemente limpia y, lamentablemente, tiene el peor tráfico que he visto en mi vida.

Los parques son el principal centro de encuentro de jóvenes y no tan jóvenes. En Irán está prohibido el consumo de alcohol y ante la ausencia de tascas, bares y similares, un gran número de personas hace vida en parques hasta muy avanzada la madrugada. Practican deporte, juegos de mesa, comen, conversan, caminan.  También visitan mucho los centros comerciales y, los jueves en la noche y los viernes, resulta complicado conseguir mesa en muchos restaurantes. Todo esto ocurre en la más absoluta y completa seguridad, tanta que cuesta acostumbrarse. El bajo consumo alcohólico y una policía eficiente seguramente tienen que ver algo con esto. Esta seguridad permite algunas cosas que sorprenden, como por ejemplo mantener un ejercito de personas que limpian la ciudad durante la noche y la madrugada, la recolección de efectivo para la Fundación Khomenei en unos buzones que están distribuidos casi que en cualquier rincón de la ciudad, el envío a domicilio a cualquier hora de prácticamente todos los restaurantes y abastos. Algo que me ha llamado la atención es que casi no existen los “supermercados” como los conocemos nosotros sino una red de pequeños abastos tremendamente bien surtidos.

En Teherán se come muchísimo arroz. El plato típico es el Kebah, que consiste en pinchos de pollo, cordero, carne de res, pescado, camarones, mixtos, etc., preparados a la brasa y acompañados de arroz generalmente blanco y adornado con azafrán, un colorante amarillo muy gustoso y costoso. En el caso del kebah de pollo, por lejos el más popular, lo suelen acompañar, además de con arroz, con tomates asados, pepinillo y papas fritas. También se destacan en la preparación de dulces. Tienen unas pastelerías con unos dulces tan buenos y a precios tan atractivos que podrían ser responsables de algún kilito de más de mi compañera. Los panes también son excelentes. El que me parece más típico es un pan de trigo, plano, muy delgado, como de 80 cms. de largo por 20 de ancho, que tostan en hornos de piedra y al que le agregan una semilla que creo es ajonjolí.

El norte de Teherán está coronado por el Tochal, un conjunto de montañas muy altas. No se cuanto, pero ya la ciudad está por los 1.600 mts. de altura. Esta semana, luego de un par de lluvias, amanecieron nevadas. La vista del contraste entre los árboles que bordean las avenidas que suben hacia el norte y las montañas nevadas, es todo un espectáculo para cualquier latino que, como yo, vive por primera vez un otoño. Las temperaturas han oscilado entre los 9 y los 20 grados las últimas dos semanas, pero para la próxima esperan una mínima de 5 (!).

Otra cosa que me tomó por sorpresa es el rol de la mujer. Antes de llegar a Teherán escuche cosas como que las mujeres no se podían pintar, debían ir detrás de los hombres, no nos podían mirar a los ojos y otras que no vale la pena ni mencionar. La verdad es enteramente distinta. Por lo menos en el norte de la ciudad, la mujer está totalmente integrada a la vida social, laboral y política del país. Manejan, trabajan, participan en las manifestaciones políticas y, hasta de vez en cuando, le meten un manotazo al marido. En Irán tienen la obligación de usar el “rusarí” o velo, pero existe una variedad de formas distintas de interpretar esta obligación. Hay desde mujeres que usan el “chador”, una capa que es casi una burka, hasta las que usan un pequeño pañuelo colocado sobre el moño en la cabeza. En el mundo conservador político, apenas ahora, las mujeres están ocupando posiciones como ministras, vicepresidentas o gobernadoras. Esto ocurre en medio de un forcejeo con algunos sectores clericales en el cual, con toda seguridad, van a salir vencedoras. En Irán, como en la mayoría de los países del mundo, las mujeres tienen que luchar por la igualdad de género y contra los embates del consumismo. Por ejemplo, acá son muy comunes las cirugías de narices.

Lamentablemente y como resultado de hambre de mi hijo de tres años, que decidió “comerse” una docena de pequeños imanes, tuve que conocer de cerca el sistema de salud iraní. Me sorprendió la calidad de las instalaciones tanto públicas como privadas y lo bajo del costo de las medicinas. En los hospitales, como en las instituciones educativas, hombres y mujeres están separados, por lo cual tuve que apelar a mi condición de no-musulmán para poder acompañar a mi hijo durante las noches en el hospital. Esta tarea, en teoría, solo la podía cumplir mi esposa. Sin embargo, pude comprobar que existe mucha tolerancia con nuestras propias costumbres.

Entre las cosas para nada buenas está -es tanto que lo menciono de nuevo-, el tráfico infernal. La contaminación resultante de una enorme actividad industrial, el alto número de vehículos y la poca pluviosidad, es muy visible en ciertos días. También es notable el alto costo de los alquileres, por lo menos para los extranjeros. Pero fuera de estas dos circunstancias, Teherán está llena de gente particularmente amable y siempre dispuesta a ayudar aún cuando no comprendan ni una palabra de lo que uno diga. Es muy común que, al preguntar por una dirección, le acompañen a uno hasta el sitio de destino aunque deban conducir muchos kilómetros.

Finalmente, es importante destacar que, en Irán, los acontecimientos siempre están “en pleno desarrollo” , por lo cual nunca es posible aburrirse. En fin, una excelente ciudad para vivir.

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Esta entrada fue publicada el Viernes, 30 Octubre, 2009 a las 4:08 pm y está archivada en personal. También puede seguir cualquier comentario a esta entrada en RSS 2.0. Usted puede dejar un comentario, o seguirlo (trackback) desde su propio sitio.

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