Archive for the ‘política’ Category

Sobre los “piratas” de Somalia…

Publicado por: Néstor Zambrano   
19 Abril,
2009

Como los medios de comunicación internacionales han llevado a las primeras planas, el caso de los “piratas del cuerno de África”, he considerado interesante hacer esta traducción “muy libre”, de este editorial publicado el pasado 16/04/09 en el diario iraní Kayhan International. Para quienes quieran leerlo en su fuente original, pueden hacer click aquí. Sin más el artículo.

“Pescadores” hambrientos

La Marina Real británica, junto a dos docenas de países, incluidos los EE.UU., está navegando en aguas somalíes para capturar hombres, que ellos afirman son los villanos, en la llamada nueva guerra contra los piratas.

Según la BBC, pronto estarán luchando contra buques somalíes y cazando a los piratas en tierra, en uno de los países más arruinados del mundo.

Pero detrás de este nuevo entusiasmo de los medios, se encuentra un indecible escándalo. Los “pescadores” que los gobiernos occidentales están etiquetando como “una de las mayores amenazas de nuestro tiempo” tienen, de hecho, la justicia y el derecho internacional de su lado.

En 1991, el gobierno de Somalia colapsó. Sus nueve millones de habitantes han sufrido de inanición desde entonces y, muchas de las peores fuerzas del mundo occidental, han visto esto como una gran oportunidad para robar el suministro de alimentos del país y botar sus residuos nucleares en mar somalí!

Tan pronto como el gobierno cayó, misteriosos buques occidentales comenzaron a aparecer en las costas de Somalia, lanzando grandes barriles al océano. Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de la ONU a Somalia, dijo: “La mayoría de los materiales nucleares desechados aquí, se puede probar, provienen de hospitales y fábricas ocidentales, que parecen entregarlos a una mafia para deshacerse de ellos a bajo costo. La parte triste de la historia es que no ha habido limpieza, ni compensación, ni prevención de parte de los gobiernos ocidentales “.

Al mismo tiempo, de acuerdo con medios de comunicación occidentales (Counterpunch.com y Antiwar.com), otros barcos de países ocidentales han estado saqueando el mayor recurso de los mares de Somalia: el pescado. Más de 300 millones de dólares estadounidenses en atún, camarón, langosta y otras especies marinas son robadas cada año por grandes barcos (pesca de arrastre) que actúan ilegalmente en los desprotegidos mares de Somalia.

Mohammed Hussein, un pescador en la ciudad de Marka, le dijo a Reuters: “Si no se hace nada, pronto no quedarán peces en nuestras aguas costeras”.

Este es el contexto en el cual, los hombres que en occidente llaman “piratas”, han surgido.

En una entrevista telefónica, uno de los líderes piratas, Sugule Ali, le dijo a Reuters que su motivo fue “detener la pesca ilegal y el lanzamiento de basura, en nuestras aguas. Nosotros no nos consideramos bandidos marinos. Nosotros Consideramos bandidos marinos a los que pescan ilegalmente, botan basura y vierten desechos nucleares en nuestros mares y portan armas en nuestros mares “.

En resumen, esto no hace justificable la toma de rehenes. Sin embargo, los “piratas” reciben el apoyo masivo de la población local. El sitio de noticias somalí WardherNews recientemente llevó a cabo una investigación. Encontraron que el 70 por ciento de la población “apoya firmemente la piratería como una forma de defensa nacional.”

Con la nueva guerra contra los “piratas” en marcha, occidente no debería esperar que somalíes hambrientos se mantengan pasivamente en sus playas, remando entre desechos nucleares y viendo los barcos ocidentales aarrebatarles sus peces.

Si realmente quieren hacer frente a la “piratería”, lo que necesitan es poner fin a su causa fundamental – los crímenes ocidentales – antes de enviar buques de guerra para erradicar pescadores somalíes hambrientos.

Fuente: http://www.kayhanintl.com/apr16/index.htm

El Metro de Caracas y la publicidad de productos de consumo masivo

Publicado por: Néstor Zambrano   
15 Diciembre,
2008

Desde hace algunas semanas, por motivos de trabajo, he vuelto a Caracas, lo cual me ha permitido disfrutar nuevamente de la capital, incluyendo una mejor oferta cultural y, por supuesto, sufrir el tráfico infernal. Afortunadamente el metro caraqueño sale en auxilio de todos quienes no nos caracterizamos por nuestra habilidad para madrugar. Se trata, sin discusión alguna, de la mejor opción de transporte público. A pesar de la congestión de las horas pico, es rápido, seguro y muy, pero muy, económico. Sin embargo, para todos quienes hemos sido usuarios de este sistema de transporte desde sus inicios, hay un cambio que salta a la vista. Me refiero a la enorme cantidad de publicidad que ahora ocupa desde el techo de los metrobuses hasta trenes completos cubiertos exteriormente, sin olvidar las columnas internas de las instalaciones. No es necesario ser un experto para comprender que, obviamente, todo este despliegue publicitario va en detrimento del diseño original del sistema.

La verdad no he visto ni escuchado ningún comentario de las autoridades correspondientes sobre el exagerado uso comercial de los espacios públicos de este ícono de la capital. Me imagino que cualquier explicación seguramente empezaría por aclarar los enormes costos de la operación que, un sistema de transporte de este tipo, debe representar. A esto seguro se agregaría el argumento del bajo costo del boleto (Bs.F 0,50). De aquí se concluiría con facilidad que, si se quiere mantener un sistema tan eficiente funcionando y, además, no se quiere incrementar el costo del boleto, es necesario recurrir a la tabla de salvación que ofrecen las grandes transnacionales del consumo masivo.

Empecemos por aclarar que, ante los altos costos de operación del Metro de Caracas, coincidimos plenamente en la necesidad de buscar alternativas distintas a un aumento del pasaje. Tratándose de una empresa del estado venezolano, la función social de metro tiene que ser la prioridad número uno. El problema radica en que no cualquier solución es aceptable. Por ejemplo, seguramente la inmensa mayoría de las personas coincidan en considerar inaceptable que, entre los productos publicitados, se incluyan bebidas alcohólicas, o derivados del tabaco, o pornografía. Todos perciben con facilidad que, aunque con esos clientes se podría incrementar significativamente los ingresos, resultaría inaceptable siquiera considerarlo. El punto a discutir aquí es si la incitación al consumismo no es perversa en si misma. El consumismo es, seguramente, la expresión más clara de la alienación del ser humano en una sociedad capitalista. Es decir, el problema no es si una publicidad incita al consumo de bebidas alcohólicas, sino el hecho mismo de incitar al consumo de bienes, muchos de ellos innecesarios, suntuosos o dañinos. La cabeza más visible de la cruzada contra el consumismo en Venezuela es el propio presidente Hugo Chávez. Es quizás esto lo que lo hace más paradójico: mientras la cabeza del estado hace cada día un enorme esfuerzo en la lucha por denunciar el consumismo, una de las empresas del estado trata de resolver su problema presupuestario mediante la venta (¿inescrupulosa?) de espacios publicitarios a grandes transnacionales de productos de consumo masivo.

Obviamente, no se trata de situaciones fáciles de abordar. Resulta sencillo expresar estas ideas y, por el contrario, debe ser bien difícil mantener en funcionamiento el Metro de Caracas. Sin embargo, esto también podría ser una oportunidad para discutir colectivamente (¿en socialismo?) las posibles alternativas. Por ejemplo, sería interesante consultar a los usuarios si están dispuestos a pagar Bs.F 0,01 (10 bolívares de los viejitos) adicionales. De acuerdo con la empresa, más de millón y medios de personas utilizan diariamente el sistema (http://www.metrodecaracas.com.ve/institucion/mcifras3pp.html). Así que cada día se puede generar un ingreso adicional de Bs.F 15.000. De acuerdo con lo que cotizan algunas empresas publicitarias, “pintar” uno de los trenes cuesta Bs.F 42.000. Supongamos que la empresa de publicidad no gana nada y todo le queda al Metro de Caracas (:-p). En este caso, con el pequeño aumento se podrían  salvar de la pintada publicitaria unos 10 trenes.

¿Por qué no se consulta a los usuarios si están dispuestos a pagar Bs.F 0,51 en lugar de Bs.F 0,50 para evitar alterar el aspecto de este ícono de la ciudad? Seguramente, si se hace una consulta amplia, podrías aparecer muchas otras ideas. No me atrevo a afirmar si las soluciones que aparecerían serían o no pocas o numerosas o de fácil o difícil implementación, pero algo si es seguro: no es con los métodos del capitalismo como vamos a construir el socialismo.

La Burocracia Bolivariana

Publicado por: Néstor Zambrano   
7 Febrero,
2008
Yo, como seguramente muchos de los que lean estas líneas, he tenido oportunidad de mantener estrecho contacto con un buen número de representantes de la nueva burocracia del estado venezolano. Yo mismo he ocupado algunos cargos, de forma que escribo sin ánimos de generalizar ni mucho menos.

Y la verdad es, que ocupar un cargo de dirección en cualquier organismo del estado, permite mejorar el estatus de vida de quien lo ocupa. Los niveles salariales son altos para quienes, en su mayoría, eran excluidos de esas posibilidades en la IV república tanto en el estado, por obvias razones, como en la empresa privada, por el hecho de dedicarse a la actividad política.

Casi todos comprenden, como resultado de su formación política e ideológica, la temporalidad de estas posiciones. Y me atrevería a asegurar que muchos de quienes hoy ocupan cargos hasta de viceministros mantienen unas posturas tan humildes en lo político y lo personal, que me causan enorme envidia.

Sin embargo, no todos tienen la misma entereza. La ausencia de un partido fuerte y organizado, más allá del marco electoral, permite (o más bien obliga), a quienes tienen la responsabilidad de nombrar cuadros en cargos de dirección, a seleccionar dentro del estrecho marco de sus contactos o relaciones personales. Esto no es tan notable en los organismos más politizados, como los ministerios por ejemplo, pero si en otros entes, sobre todo en aquellos que desempeñan tareas en áreas muy especializadas como instituciones financieras, industrias básicas, etc. La consecuencia inmediata de esta situación es el nacimiento de una burocracia que, entre otras cosas, más que leal al proceso, lo es a quien le nombra. Como en muchos casos no está politizada, se corrompe con facilidad al sucumbir ante los viejos valores capitalistas, tratando de asegurar elevados ingresos en el menor lapso posible. Se trata de una burocracia que quiere a Chávez porque fue el camino para llegar a las posiciones que ocupa, pero que ve con horror su cercanía con la Revolución Cubana y sus posiciones solidarias con otras naciones. Se trata de un sector que fácilmente integraría una quinta columna al ver peligrar sus privilegios.

Muchas personas, con buenas intenciones pero con mucha ingenuidad, piensan que cambiar esta situación solo requiere de decisiones ejecutivas. Y lo que es más ingenuo aún, creen que las alternativas son fácilmente ubicables y están disponibles. La realidad en este sentido es terca. Ubicar cuadros con formación política y técnica, y en los cuales se tenga la confianza requerida, es una tarea complejísima.

Esto solo lo puede cambiar un partido fuerte, capaz no solo de supervisar la actuación de los cuadros de dirección gubernamental, sino de formar y proponer las alternativas necesarias. Por supuesto, no se trata de creer a priori que cualquier cuadro, por ser seleccionado en el seno de una organización va a ser siempre la mejor opción. En las organizaciones de toda índole también hacen vida los intereses particulares. Se trata más bien de aceptar que, generalmente, las decisiones colectivas suelen ser una mejor opción que las individuales. Solo un equilibrio adecuado podrá conducir a una burocracia auténticamente revolucionaria.